Un sistema de alarma privada es aquel que se instala en una vivienda o edificación similar, a fin de detectar ingresos no autorizados y notificar dicho evento. La notificación incluye algún tipo de método para ahuyentar a los posibles infractores.
El corazón del sistema de alarma es una caja de control electrónico, llamada central, a la cual se conectan los diversos sensores que detectarán alguna actividad sospechosa. De forma general, una central posee las siguientes características:
Posee al menos un teclado que sirve para su programación y para activar/desactivar su operación.
Los sensores conectados a la central pueden ser agrupados para facilitar la identificación del origen de una alarma dada.
Requiere suministro eléctrico externo (220 Vac) y posee una batería interna de respaldo.
Posee algún modo de comunicación para enviar notificaciones al propietario cuando se encuentra fuera del recinto.
Existen sensores de distinta naturaleza, los cuales se adaptan al tipo de evento que se quiera detectar. Estos sensores pueden estar cableados directamente a la central o ser del tipo inalámbricos (requieren batería interna). Para mayor información diríjase al artículo sobre sensores.
Finalmente, un sistema de alarma necesita una forma de llamar la atención a las personas dentro del área protegida y en zonas cercanas que se ha producido un evento. Para ello se acude a las sirenas, que producen un aviso sonoro (y a veces visual a través de luces estroboscópicas).